Durante la clase de hoy, hemos puesto en práctica de una forma muy original la comunicación unidireccional y bidireccional, para ello hemos hecho tres actividades.
En la primera, nuestra profesora ha pedido tres voluntarios de la clase, dos de los cuales han tenido que salir fuera. Bien, pues la función del compañero que ha quedado en la clase era describir unas formas geométricas que aparecían en la pantalla para que la compañera que entrara en clase, sin mirar, la dibujase en un papel. Primero ha entrado una de las compañeras que se encontraba fuera, con ella iba a practicar la comunicación unilateral, es decir, él tenía que describir la silueta sin que ella pudiese preguntar nada. El resultado ha sido totalmente diferente a la forma que debía dibujar. La segunda compañera ha hecho lo mismo que la primera pero ella sí podía preguntar, es decir, comunicación bilateral. El resultado ha sido mejor aunque no del todo exacto. También hay que tener en cuenta las explicaciones del compañero que las ha dado. Con este simple ejemplo podemos ver la clara diferencia, e incluso la dificultad y la importancia, que tiene la comunicación uni o bilateral.
En la primera, nuestra profesora ha pedido tres voluntarios de la clase, dos de los cuales han tenido que salir fuera. Bien, pues la función del compañero que ha quedado en la clase era describir unas formas geométricas que aparecían en la pantalla para que la compañera que entrara en clase, sin mirar, la dibujase en un papel. Primero ha entrado una de las compañeras que se encontraba fuera, con ella iba a practicar la comunicación unilateral, es decir, él tenía que describir la silueta sin que ella pudiese preguntar nada. El resultado ha sido totalmente diferente a la forma que debía dibujar. La segunda compañera ha hecho lo mismo que la primera pero ella sí podía preguntar, es decir, comunicación bilateral. El resultado ha sido mejor aunque no del todo exacto. También hay que tener en cuenta las explicaciones del compañero que las ha dado. Con este simple ejemplo podemos ver la clara diferencia, e incluso la dificultad y la importancia, que tiene la comunicación uni o bilateral.
Para la segunda actividad, nos ha pedido algo que tuviésemos a mano que nos identificara. Algunos han elegido una pulsera, un móvil, un pendiente,... Y a partir de ahí, debíamos decir qué nos podía decir ese objeto de la persona que lo posee. Rosa por ejemplo nos ha mostrado un pendiente de aro que llevaba. Como cualidades positivas hemos dicho coqueta, elegante,... y como negativas, creída, materialista,... Posteriormente ella ha dicho con cuáles se identificaba y con cuales no. Esto nos muestra que ante un objeto, tenemos pensamientos sobre una persona que no conocemos realmente, y como ha pasado en los ejemplos que hemos puesto, no todos los adjetivos que atribuímos a esa persona son acertados.
Yo por ejemplo me identificaría con una pulsera de plata con el símbolo de un infinito; habrá personas que me digan califiquen de diferente forma según su forma de pensar.
Por último, la tercera actividad que hicimos fue observar, sí. Rosa nos mostró en la pantalla dos portadas de revistas totalmente diferentes, pero con algo común, ambas mostraban al actor Arnold Schwarzenegger. A pesar de que este hombre apareciera en las dos portadas, la primera mostraba musculoso y con una expresión en la cara de culturista, o algo por el estilo. Le acompañaban colores tales como rojo, negro,... Y lo que transmitía era una imagen de deportista, culturista, de una persona que hace deporte y está muy en forma. Por el contrario, en la otra portada aparecía el actor con traje de chaqueta, tranquilo, sereno, con colores como el azul... Esta vez quería transmitir la imagen de empresario, pero no cualquiera, sino de un empresario de éxito.
Este sencillo ejemplo nos demostró cómo pequeños detalles como colores, la ropa o la expresión de la cara, nos transmiten una concepción totalmente diferente de las cosas.
Fuente: Fotografía propia
Por último, la tercera actividad que hicimos fue observar, sí. Rosa nos mostró en la pantalla dos portadas de revistas totalmente diferentes, pero con algo común, ambas mostraban al actor Arnold Schwarzenegger. A pesar de que este hombre apareciera en las dos portadas, la primera mostraba musculoso y con una expresión en la cara de culturista, o algo por el estilo. Le acompañaban colores tales como rojo, negro,... Y lo que transmitía era una imagen de deportista, culturista, de una persona que hace deporte y está muy en forma. Por el contrario, en la otra portada aparecía el actor con traje de chaqueta, tranquilo, sereno, con colores como el azul... Esta vez quería transmitir la imagen de empresario, pero no cualquiera, sino de un empresario de éxito.
Este sencillo ejemplo nos demostró cómo pequeños detalles como colores, la ropa o la expresión de la cara, nos transmiten una concepción totalmente diferente de las cosas.

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